Oración a San Roque: Patrón de los Inválidos y los Enfermos

San Roque es conocido como el protector contra las enfermedades y las plagas, el día de San Roque se celebra el 16 de agosto. Es venerado e invocado en todo el mundo, pero especialmente en Francia e Italia, que fue el lugar donde se produjeron sus milagros.

Representado con un perro y llevando una capa y un sombrero, también se le reconoce como protector de los animales y el que dedicó su vida en nombre de Jesucristo.

Oración a San Roque: Patrón de los Inválidos y los Enfermos

✝️ Oración de San Roque

Oración 1

“San Roque, que te dedicaste con todo el amor a los enfermos infectados por la plaga, aunque también la contrajiste, danos paciencia en el sufrimiento y el dolor. San Roque, protégeme no sólo a mí sino también a mis hermanos y hermanas librándonos de las enfermedades infecciosas.

Mientras pueda dedicarme a mis hermanos, me propongo ayudarles en sus verdaderas necesidades, aliviando un poco su sufrimiento. San Roque, bendice a los médicos, fortalece a las enfermeras y a los asistentes de los hospitales y defiende a todos de las enfermedades y los peligros. Amén.”

Oración 2

“San Roque, tú que, sin tener en cuenta el peligro de contagio de la peste, te dedicaste en cuerpo y alma al cuidado de los enfermos y de Dios, para probar tu fe y tu confianza, te permitiste contraer la enfermedad, pero que este mismo Dios, al abandonar tu cabaña en el bosque por medio de un perro, te alimentó milagrosamente y también te curó milagrosamente, me protegió de las enfermedades infecciosas, me liberó del contagio de los bacilos, me defendió de la contaminación del aire, del agua y de la comida.

Mientras esté sano, os prometo rezar por los enfermos de los hospitales y hacer todo lo posible para aliviar los dolores y sufrimientos de los enfermos, para imitar la gran caridad que habéis tenido con vuestros semejantes.

San Roque, bendice a los médicos, fortalece a las enfermeras y a los asistentes de los hospitales, cura a los enfermos, defiende a los sanos contra el contagio y la contaminación. San Roque, reza por nosotros”.

✝️ Novena para San Roque

Día uno

“Dios y Señor todopoderoso, a cuya inefable Providencia todas las cosas están subordinadas; Tú que no dejas de amar al hombre y que por tu infinita misericordia has preparado a Roque, tu siervo, para que sea nuestro abogado contra el azote de la plaga; Tú que has impreso en sus corazones la Venerable Señal de la Santa Cruz, en la que tu Divino Hijo expió los pecados de los hombres y adquirió para ellos la salud espiritual y eterna, te rogamos que por esta misma Sagrada Cruz y por las infinitas Misericordias de la Preciosísima Sangre de Cristo, podamos, por la poderosa intercesión de San Roque, alcanzar la curación de todas las enfermedades del alma, de los pecados y vicios, así como de las enfermedades del cuerpo, de todos los contagios y pestilencias. Así que te rezamos con un corazón contrito. Amén”

Día dos

“Dios todopoderoso y providente, que con inefable sabiduría ilustra el entendimiento del hombre, prepara y mueve su corazón sin destruir su libre albedrío; y que advirtió eficazmente al joven Roque con tu Gracia, haciéndole desde tan temprana edad guardarse del contagio de los vicios y pecados mediante austeras mortificaciones y el estudio continuo de tu Santa Ley: perdónanos, Señor, todos nuestros pecados y consuélanos para que podamos recuperar tu Gracia. Ayúdanos a huir del contagio de los vicios y pecados a los que estamos expuestos, para que, recobrando la pureza de la conciencia, merezcamos la continuación de Tu Gracia; y fortalecidos por ella podamos resistir mejor las enfermedades del cuerpo, los contagios y las plagas, para que cumplamos mejor nuestros deberes y merezcamos la salvación de nuestras almas. Amén”

Tercer día

“Dios, Señor absoluto del Universo y de todo lo que en él se contiene, Tú que creaste todas las cosas para tu gloria y en beneficio del hombre, concédenos la gracia de usar correctamente los bienes del mundo, a semejanza de San Roque, que con gran desprendimiento abandonó todo y se entregó a ayudar a los pobres, sin que su corazón se apegara a los bienes materiales. Ayúdanos, te rogamos, a servirnos de los bienes del mundo para tu mayor gloria, ayudando y apoyando a los más necesitados y desprotegidos, para cumplir mejor los deberes de la caridad mediante la práctica de las buenas obras y merecer mejor la dicha celestial. Amén”

Cuarto día

“Señor Dios de infinito poder y misericordia, que has añadido a tantos remedios naturales, capaces de curar las enfermedades del cuerpo, el ejercicio de la Caridad Evangélica como remedio eficaz para todos, para aliviar y curar tantos males, defectos y enfermedades inseparables de nuestra naturaleza necesariamente imperfecta; Tú que has inflamado a los Apóstoles y a tantos otros sinceros Discípulos del Evangelio con el fuego de la Caridad, Tú que te dignaste ejercer esta misma Virtud en grado sumo en Roque, Tu Siervo, con asombro y provecho de los hombres de tu tiempo, excita ahora y siempre en todos nosotros el fuego sagrado de la más ardiente caridad, para que nos ayudemos mutuamente, disminuyendo los sufrimientos resultantes de los males físicos y morales que amarguran la vida humana. Continúa el caritativo Roque para ser desde el cielo el instrumento benéfico de tu Poder y Misericordia como lo fue en la vida y para que, libres de los flagelos, merezcamos la felicidad eterna. Amén”

Día cinco

“Dios justo y misericordioso, que coronas con la gloria eterna a los que con valor cristiano luchan contra las tentaciones y adversidades, ayúdanos y fortalécenos con tu gracia para que podamos soportar las adversidades, peligros e inconvenientes a los que estamos expuestos. Señor, que eres el Padre de la Misericordia, danos la fuerza para soportar todos los males como debemos, y por tu gracia líbranos de aquellos a los que nos arrastra nuestra malicia o imprudencia. Haz que, por la paciencia con la que los llevamos, expiemos nuestra culpa y lleguemos a merecer la Corona de la Felicidad. Amén”

Sexto día

“Dios eterno, creador del mundo y de todo lo que es! Digno de tu grandeza, poder y sabiduría infinita es el mundo y todo lo que has creado. Concédenos tu gracia para que viviendo entre los hombres y el mundo no nos dejemos contaminar por sus malos ejemplos, ni sucumbir bajo el peso de su iniquidad, con el peligro de nuestra salvación eterna. Ayúdanos a usar el mundo con prudencia, modestia y desprendimiento, propios de verdaderos cristianos, según los santos propósitos para los que nos creaste. Amén”

Séptimo día

“Señor Dios de infinita bondad, que tan pronto perdonas a los que te ofenden, cuando muestran arrepentimiento, que enviaste a tu Divino Hijo y a sus fieles Discípulos a perdonar los insultos y calumnias de los que deben correspondernos agradecidamente, danos fuerza y gracia para imitar tales ejemplos. Que ellos, viendo de nosotros esta correspondencia de Perdón y Caridad que el Santo Evangelio nos prescribe, se confundan y enmienden. Perdona la ingratitud con la que tantas veces te hemos correspondido: perdona también a nuestros enemigos para que, haciendo florecer cada vez más la Caridad Evangélica, vivamos en santa paz y practiquemos la Virtud, de la que depende nuestra salvación eterna. Amén”

Octavo día

“Eterno Dios, Supremo Juez de los vivos y de los muertos, que nunca abandona a Tus fieles siervos y que cuando el mundo los juzga abandonados y cubiertos de ignominia, Tú los juzgas dignos de Tu Gloria, consolándolos poderosamente en medio de las más grandes afrentas y tormentos, especialmente en la dura agonía de la muerte: Tú que has consolado tanto al virtuoso Roque al final de su vida terrena, consuélanos a todos en la última hora haciéndonos saber que, no tanto por nuestras buenas acciones, sino por tu infinita Misericordia, nos juzgas dignos de la gloria eterna. Ayúdanos a prepararnos para terminar nuestra existencia de tal manera que no tengamos miedo de comparecer ante el Tribunal de su Divina Justicia. Líbranos de la muerte súbita, de la plaga y de todas las enfermedades violentas y contagiosas, para que recibiendo dignamente los Sacramentos podamos resistir las agonías de la muerte.

Lo pedimos por la intercesión del Beato San Roque, elegido por usted para un abogado especial contra la plaga. Amén”

Noveno día

“Supremo y poderoso Dios Remunerador de la Virtud! Vosotros que, con maravillas propias de vuestra omnipotencia y justicia infalible, habéis distinguido habitualmente la muerte del justo de la del pecador, y que habéis distinguido tan gloriosamente la de vuestro fiel siervo San Roque, con tanta venganza de los que han invocado su patrocinio y recurrido a su protección; Tú que, por las oraciones de este bendito siervo tuyo, has disminuido y disipado tan a menudo el azote de la peste y las enfermedades mortales en toda la Orbe católica, compadécete de nosotros ahora. He aquí que somos descendientes de aquellos devotos y fieles portugueses que tan a menudo han sido dignos de la intercesión de Tu Siervo Bendito en este Templo, donde piadosamente veneramos Tus Reliquias. No recuerdes nuestros pecados sino sólo tu infinita misericordia, las virtudes y súplicas de nuestro Abogado Celestial. Continúa, Señor, mostrando que ha merecido la gloria eterna, que habita contigo, y que el premio de la Virtud sobrevive a la muerte del cuerpo. Brilla cada vez más la saludable Providencia con la que dispones de todo en la tierra y que con tal misericordia has mostrado Tu favor. Bendito San Roque, a cuya intercesión recurrimos con justa esperanza y que Tu Divina Misericordia nos asegura. Que así sea”.

Oración final

“Dios de la Misericordia, escucha con amor lo que te pedimos a través de San Roque y atiende nuestra súplica.

Nos libera de la enfermedad del cuerpo y del alma y al final de nuestra vida nos concede la salvación eterna.

A través de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que es Dios contigo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.”

📖 Historia de San Roque

San Roque de la salvación nació en 1295, fruto de un gran milagro. Esto se debió a que su nacimiento fue complicado, su madre, que se llamaba Liberia, ya estaba en una edad avanzada, pero aún así, no dejó de tener fe y de creer que la Virgen y Dios harían realidad su sueño: ser madre.

Roque nació en Francia con una marca en el pecho que despertó la curiosidad de todos. Llevaba en su piel una cruz roja, que se convirtió en un símbolo de salvación y devoción.

Después de muchos años, Roque se quedó huérfano y, por consiguiente, heredó una gran fortuna de su noble familia. Pero aún así el niño tenía el deseo de imitar la vida de Cristo y demostrar toda su fe no sólo a través de sus pensamientos y palabras sino también en sus actitudes. Como aún no tenía edad para decidir el camino de sus posesiones, confió todo a su tío e inmediatamente se fue a la ciudad de Roma, sin nada en absoluto.

Primer viaje

En Roma, San Roque vivió durante tres años, y debido a sus condiciones de vida, contrajo una plaga. Para no ocupar una cama en el hospital, decidió encontrar un lugar en medio del bosque y disfrutar de los últimos momentos de su vida en la oración. A medida que pasaban los días, vio un pequeño manantial de agua clara brotar cerca de él, así que empezó a lavarse y a beber del agua, en la que trajo gran alivio a sus heridas.

La historia también cuenta que un perro lo encontró en medio del bosque y comenzó a llevarle pan a Roque, el dueño del perro al notar la salida del animal decidió seguirlo, encontrándose con Roque que ya estaba curado de la enfermedad.

Después de este milagro, viajó a Italia para ayudar a los enfermos, luego pidió permiso a los administradores del hospital y comenzó a asistir a los enfermos. No tardó mucho, la epidemia en toda la ciudad se detuvo, ¡San Roque curó a mucha gente haciendo sólo la señal de la Cruz!

Muerte y milagro

Cuando regresó a Montepellier, Roque fue arrestado. La ciudad estaba en guerra y él fue acusado de ser un espía disfrazado. Estuvo en prisión durante 5 años, y el 16 de agosto de 1327 fue encontrado muerto en su celda. Desde entonces su primer milagro fue realizado con el carcelero, que después de tocar su cuerpo dejó de ser cojo.

📖 Significado y representaciones de San Roque

La Peste Negra en San Roque

Fe en cualquier enfermedad o dolencia;

El hábito marrón de San Roque

Representa la humildad, la sencillez y la pobreza;

La calabaza de San Roque

La fuente de agua clara que San Roque bebió y curó;

La herida de San Roque

El marcado sufrimiento con la enfermedad;

El perro de San Roque

La amistad que rescató a San Roque del hambre.

San Roque es la prueba de que todo puede ser superado si la fe persiste. Podemos nutrir todo lo que es mejor en nosotros para lograr lo que deseamos, la creencia es una de las fuentes más fuertes de la confianza en sí mismo y el mantenimiento de nuestro precioso bien que es la vida

Compartela a otras personas necesitadas